NOTICIAS

NOTICIAS ANTIGUAS

Brunilda, una bruja divertida

Nos faltaban los cuentos de las brujas y los brujos de 2º de Infantil y ya hemos encontrado unos poquitos para ir conociendo protagonistas.

Primeros os vamos a presentar a la bruja Brunilda y sus cosillas; después llegarán más y más.

La bruja Brunilda- Ed. Blume

La bruja Brunilda vivía en una casa negra, en el bosque. La casa era negra por fuera y por dentro. Las alfombras eran negras. Las sillas eran negras. La cama era negra, igual que las sábanas y las mantas. Incluso el cuarto de baño era negro.
Brunilda vivía en su casa negra con su gato, Bruno.

¡Muchas felicidades, Brunilda!- Ed. Blume

Al pasar la página del calendario, la bruja Brunilda vio un gran círculo rojo alrededor del día trece, martes.

–¡Es mi cumpleaños! –exclamó–. Este año celebraré una fiesta, Bruno.

–Prrr –ronroneó el gato, muy contento.

Mini Brunilda- Ed. Blume

—¡Ding dong! ¡Bruniiiiiiiildaaa! —sonó el timbre.

—¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde estoy?

—Brunilda se sentó en la cama de un respingo—. ¿Has oído algo, Bruno?

La asombrosa calabaza de Brunilda-Ed. Blume

La bruja Brunilda comía muchas verduras. Le gustaba el brécol, la coliflor, la col y las chirivías. Le encantaban los guisantes, las zanahorias, las judías, las patatas y las espinacas. Pero adoraba la calabaza.

Brunilda se atreve con todo-Ed. Blume

–¡Yuju! ¡Qué contenta estoy! –canturreó Brunilda–. ¡Hoy es la fiesta de los disfraces!

Brunilda y Bruno se dirigían hacia la escuela con una cesta de comida. Llevaban panecillos de pepinillos en vinagre y sándwiches rellenos de arena.

–Tenemos que vestirnos –advirtió Brunilda–. Bruno, tú podrías ser el Gato con Botas, y yo…

Brunilda en  la playa-Ed. Blume

Era verano y hacía mucho calor. La bruja Brunilda se sentía acalorada y agotada. Bruno, su gato, también.

–Quiero darme un baño, Bruno. Vamos a la playa –dijo Brunilda.

¡Arre, Brunilda!-Ed. Blume

–¡Uoaaa! –bostezó Brunilda. Llevaba puestas las zapatillas de perezosa y observaba las gotas que se deslizaban por la ventana como crías de caracol.– Llueve sin parar,  mi gato no deja de roncar.  ¡Qué aburrimiento, el tiempo, qué lento!